Mermelada

Consejos

  • No contiene aditivos, colorantes y preservantes.
  • El comerla estimula el sistema digestivo.
  • Es un estimulante para el cerebro.
  • Disponen de mucho valor energético, gracias a los azúcares que poseen, además de todos los beneficios que aporta de la fruta.
El color, aroma y sabor, así como sus sanas propiedades hacen de la fruta un alimento irresistible. Una buena alternativa tanto de conservarlas como de degustarlas, es en forma de mermeladas, una preparación que perdura bastante tiempo inalterable. La fórmula es sencilla: se trata únicamente de una mezcla pastosa de fruta cocida y azúcar.

Aunque la producción industrial está muy extendida, muchos son los que prefieren hacerlas por sí mismos, logrando un producto mucho más natural. El proceso es algo laborioso, pero sencillo. Las mermeladas artesanales se reconocen porque “no tienen siempre el mismo color, depende del estado de la fruta, porque cuanta más agua tiene, más tiempo cuece, y es más oscura”.

Mermelada Orgánica La selección decide la calidad

El primer paso es elegir el tipo de fruta. En este sentido, no hay más limitaciones que nuestros gustos: desde las más típicas de melocotón, frambuesa, ciruela, mora, pasando por los cítricos, frutos secos, las hortalizas como tomates, zanahorias o cebolla. En la selección de las piezas es importante comprobar que están sanas, ni magulladas ni excesivamente maduras.
Asimismo, aunque hoy en día es difícil, lo más apropiado es utilizar la que no haya sido tratada con pesticidas, porque el sabor puede resultar algo diferente. Lo mejor para preparar la mermelada es que la fruta esté madura, no muy blanda, y con color y aroma fuertes, que son indicativos del buen sabor. Es posible utilizar fruta en conserva; no obstante el resultado es mejor si es fresca.

La elaboración paso a paso

La fruta seleccionada se pela, se retiran los huesos o pepitas y se trocea. Se deja macerar con azúcar (la misma cantidad que de fruta) para que suelte jugo; el tiempo depende de la variedad que hayamos escogido. Es adecuado añadir un chorrito de limón para prevenir la oxidación. Conviene triturar la pulpa ligeramente para que espese mejor.
A continuación, se pone a hervir. Realizar correctamente la cocción es fundamental para lograr una buena confitura. En esta fase se ablandan las fibras de la fruta y se logra una pasta homogénea a medida que removemos.
El tiempo en el fuego dependerá de la cantidad de agua que contenga la fruta; “cuanto más líquido haya, más tarda en cocer, porque la mermelada se logra cuando se ha evaporado el agua”,  “y cuanta menos pectina tenga la fruta, también mayor tiempo de cocción, porque es lo que hace que espese”.
El paso final es introducir la confitura en frascos para su conservación. En primer lugar, deben esterilizarse los recipientes de cristal, hirviéndolos. A continuación se vierte la mermelada en ellos, se cierran bien y se calientan al baño maría durante unos 20 minutos para obtener un sellado hermético. Si se llevan a cabo correctamente todos los pasos, permanecerá en óptimas condiciones durante dos años.

Una conserva muy versátil
El empleo de mermeladas en la cocina depende del tipo de fruta de la que procede. Si se trata de mermeladas de fresa, ciruela o melocotón, por ejemplo, el uso más habitual suele ser en desayunos o meriendas, acompañando a tostadas o galletas. Algunas, como la de frambuesa, resultan deliciosas sobre el paté, siempre que nos guste la mezcla de dulce y salado.
La repostería cuenta con ella como uno de sus ingredientes principales resultando una seria competencia tanto para la nata como para las cremas. Asimismo, todas las confituras son apropiadas como ingrediente principal de diferentes salsas. Las de hortalizas como la cebolla, la zanahoria o el tomate poseen un amplio abanico de posibilidades, ya que se pueden añadir tanto a carnes como a pescados, quesos, tortillas o ensaladas.
El aporte energético por cada 100 gramos de producto es de unas 280 Kcal, aunque es posible reducirlo sustituyendo el azúcar por edulcorante, adecuado para los que quieren mantener la línea. La mermelada aporta fibra, necesaria para la función intestinal.
A pesar de que en la cocción se pierden algunas de las propiedades de la fruta, como parte de sus vitaminas, son una forma deliciosa de incorporar a nuestra dieta uno de los alimentos que se deben consumir hasta cinco veces al día.

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